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Algo sobre la soberbia de la humanidad

Suelo decir que la soberbia de la humanidad es infinita. Es lo único infinito que tiene el hombre. No hemos superado el egocentrismo, filosofía que tenía al hombre como centro de todo. La infinitud de lo que el ser es realmente no tiene nada que ver con la forma y los condicionantes que hacen al ser moverse como hombre, pensar y sentir…, como hombre (en el sentido de ser humano).
 
La existencia de lo que sea (Dios, regresiones, reencarnaciones…) para nada depende del pensamiento del hombre, de si cree o no en ella, de si da su aprobación o no…, pero quién es el hombre? ¡¡, no es cierto que sea la joya de la creación, sino una más de las creaciones. Lo que es, es, independientemente del punto de vista superparcial que contiene la dimensión humana, a la que está encadenado el verdadero ser, aunque el cuerpo humano sea un buen vehículo para manejarse por este mundo.
 
Por supuesto que hay una conciencia colectiva, del ser humano, los demás seres que llamamos animales también la tienen. Si intentamos salir del egocentrismo humanista seguro encontraremos hasta pruebas de lo que digo. La humanidad se endiosa, que el hombre es una parte de Dios, pues sí, pero tanto como un reflejo suyo, no vayamos a creer. Somos más limitados de lo que nos pensamos; y por el contrario, somos más pero que mucho más de lo que solemos pensar.
 
La muerte es una transición pero a la vez es una prueba es un testimonio de que el AMOR realmente existe en el hombre, el AMOR es ENERGÍA, es la ENERGÍA; según la física cuántica parece que la energía bajo la cualidad de amor es la que tiene una acción vibratoria más alta, tan alta que es capaz de crear vida, sanar…; y además se difunde y se expande; la difunden y la expanden quienes la tienen, y los demás gozan de sus efectos benéficos, mágicos, desnudando a la palabra “mágico” de todo contenido ilusorio y entendiéndola en todo su contenido real.

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